
Como ya se habrán dado cuenta, soy un fanático de Internet y a través de Adrian Tips doy muchos consejos para que todos y cada uno de nosotros cada vez nos animemos a participar y disfrutar del mundo online. El hacerlo tiene una gran serie de ventajas, y para eso hay que conocer (y dominar) ciertas habilidades que son las que suelo recomendar en formatos de tips. Sin embargo, este TIP toca la “parte fea” de Internet y tiene que ver con que, nos guste o no, la misma puede ser peligrosa en tanto y en cuento no seamos conscientes de los alcances y riesgos de la misma.
Cuando era chico, mis papás me decían que tuviera mucho cuidado con “el hombre de la bolsa”, una especie de “señor” (o vagabundo) que iba por las calles y metía a los chicos en una gran bolsa y se los llevaba para siempre, alejándolos de sus familias. Recordemos que en esa época no había Internet, por ende este personaje funcionaba de maravillas para el propósito que tenía, y que era simplemente advertir a los chicos que debíamos tener mucho cuidado con quien tratábamos y hablábamos. Diferentes versiones del “hombre de la bolsa” eran: tener cuidado si alguien te regalaba un “caramelito”, te ofrecía “acercarte a tu casa o colegio en auto” o simplemente que un desconocido quisiera hablar con vos.
Pero el “hombre de la bolsa” no sólo existe en el mundo “real”, sino también en el mundo “virtual” u online. Hay mucha gente “mala” navegando por Internet que puede dañarnos o perjudicarnos de varias maneras. Y de ahí el título de este TIP, en el que digo algo que todos supuestamente sabemos pero en la realidad cumplimos muy poco. Y para eso, antes debemos reflexionar sobre ¿cuáles son las “prevenciones” que debemos tomar a la hora de navegar por Internet?
En realidad, son varias y es muy difícil nombrarlas a todas. Sin embargo, un excelente comienzo podría ser ver algunos videos muy breves que nos pondrán directamente en situación:
De todos estos videos, podemos sacar muchas conclusiones. Pero especialmente, se puede extraer el TIP más importante: Todo (absolutamente todo) lo que publicas en Internet, queda para SIEMPRE en Internet (por más que luego lo borres de donde lo hayas publicado). No hay vuelta atrás. Existen desde razones técnicas que explican esto (como la indexación de buscadores que generan copias de todo lo que circula por Internet) hasta prácticas de sentido común. Por ejemplo, si yo posteara (publicara) una foto mía “jugada” en un perfil de una red social al que tan solo pueden acceder 3 amigos íntimos míos (y sólo 3, y muy íntimos) porque quiero que ellos la vean asumiendo que nadie más la verá porque mi red social está limitada a esos 3 amigos solamente, no estoy tomando en consideración que uno de ellos (queriendo o sin querer) podría “re-enviar” la foto a sus amigos y a partir de ese momento, la foto irá “boyando por el ciberespacio” de un modo al que nunca más podré controlar. A pesar de que luego me arrepienta de la foto que publiqué en mi perfil y la borre del mismo, dicha foto ya estará circulando por Internet para siempre. De ahí, la lección número uno y que es: NUNCA, pero nunca, publiques algo (foto, texto, video) del cual luego te puedas arrepentir. Y la prueba “ácida” para verificar este criterio es pensar, al momento de publicar algo, que eso que estás publicando será visto (potencialmente) por tu familia, amigos, empleadores, compañeros de estudio y lugares en los que habitualmente te movés, más lugares en los que en el futuro quieras moverte, y que dicha publicación no te genere ningún conflicto. De ser así, adelante. De no serlo, ni se te ocurra publicarlo.
Otro problema muy serio es el denominado “Cyberbulling” (o Ciber Acoso). Según Wikipedia:
Ciber acoso (acoso en línea) es el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como correo electrónico, mensajería instantánea, mensajes de texto, blogs, teléfonos móviles, buscas, y websites difamatorios para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios, y puede constituir un crimen informático. El ciberacoso es voluntarioso e implica un daño recurrente y repetitivo infligido a través del medio del texto electrónico. El acoso pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones. Puede ser tan simple como continuar mandando e-mails a alguien que ha dicho que no quiere permanecer en contacto con el remitente. El ciberacoso puede también incluir amenazas, connotaciones sexuales, etiquetas peyorativas (p.e., discurso del odio).
Teniendo en cuenta que lamentablemente el Cyberbulling es una realidad, debemos ser muy cautelosos en cómo nos manejamos en Internet al igual que pensar dos veces antes de publicar algo, ya que un ciber acosador usará toda la información que esté disponible sobre nosotros para lograr su cometido.
Pero por otra parte, afortunadamente, Internet está plagado (en el mejor sentido de la palabra) de sitios que enseñan como cuidarse justamente de sí misma listando las prevenciones (y previsiones) que deben ser tomadas en cuenta. A continuación, destaco tan sólo 10 sitios que tratan está temática:
- Tu Privacidad Online
- Chicos en Internet
- Cibertip
- I Keep Safe
- Segu Kids
- Asociación Española de Pediatría
- Net Smartz
- Asociación Española de Madres y Padres Internautas
- Portal del Menor
- Internet Segura para Todos
Conclusión: Si cuando eramos chicos la amenaza de “el hombre de la bolsa” nos hubiera atemorizado tanto al punto de paralizarnos, nunca hubiéramos salido a la calle ni disfrutado de jugar en la vereda, pasar buenos momentos con amigos, crecer y transformarnos en los seres sociales que hoy somos. Lo mismo sucede con Internet. Si el temor a usarla llega al grado de “anularnos” y optar por no usarla nunca más o hacerlo de modo estrictamente limitado, nos perderemos todas las ventajas de las redes sociales, de conocer gente interesante, de interactuar, de aprender y de ser cada vez más avanzados en estos temas. Hay mucho para disfrutar en el mundo Online, y no soy de la opinión de que “lo malo” nos quite “lo bueno”. De ahí, que mi fuerte recomendación es aprender, aprender y aprender. Y una vez que tengamos más en claro estos temas, debemos enseñar, enseñar y enseñar (especialmente a nuestro entorno más cercano).
Y por último, la pregunta obligada: Vos, ¿tenés cuidado con lo que publicás en Internet?
(Agradecimiento: A Mariano Amartino quien en su blog hizo referencia al sitio “Tu Privacidad Online” (iniciativa de los empleados de Intel) y a partir de la lectura de dicho post me “iluminó” para la realización de este TIP).
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