¿Qué es? Un lugar lleno de TIPS, consejos y trucos explicados de modo práctico, didáctico y simple.
¿Para quién? Para el webanalfabeto que no sabe nada de Internet, y para el que sabe "algo" pero quiere aprender más (expertos abstenerse...).
¿Cómo leerlo? Recomiendo que leas todos los tips, pero en orden cronológico, ya que tienen una lógica y un orden. Es decir, empezá por el más antiguo (titulado, "Antes de empezar, elegite un muy buen USERNAME") y seguí, seguí y seguí...
Es importante tener en cuenta que, por ejemplo, hace 10 años la cantidad de servicios que uno usaba en Internet eran contados con los dedos de una mano, por ende, no había necesidad de contar con un creador y gestor de contraseñas. Tan sólo me “acordaba” de la/s que usaba (que típicamente eran el número de DNI, fecha de cumpleaños, 1234, ABCD, nombre de mis hijos, de otro familiar, QWERTY, patente del auto, etc.) y listo. Hoy, en cambio (y dependiendo del caso) podemos tener que tener más de 50, 100 o 200 contraseñas y la creación y administración se torna ingobernable. Los servicios de Internet cada vez nos exigen contraseñas más seguras (fuertes) y llega un momento en el que todo se transforma en caos, al punto de olvidar qué password utilicé en cada sitio además del riesgo potencial de haber seleccionado un mal password (débil) que haya sido (o sea) adivinado (hackeado) por otro para generarnos daño. De ahí que es imperiosa la necesidad de contar con “ayuda” (y para eso, está LastPass).
Pero antes de comenzar, repasemos algo muy importante: ¿Qué es un password?
Una contraseña o clave (en inglés password) es una forma de autentificación que utiliza información secreta para controlar el acceso hacia algún recurso. La contraseña normalmente debe mantenerse en secreto ante aquellos a quien no se les permite el acceso. Aquellos que desean acceder a la información se les solicita una clave; si conocen o no conocen la contraseña, se concede o se niega el acceso a la información según sea el caso.
Recomiendo que si tienen tiempo e interés en el tema, lean el artículo completo sobre Passwords, Contraseñas y Claves que figura en Wikipedia, del cual extraje el pequeño fragmento que aparece más arriba, es súper interesante y entra muy en detalle (al punto de recordarnos que el famoso “Abrete Sésamo” del cuento árabe “Alí Babá y los cuarenta ladrones” es uno de los passwords más famosos de la historia).
¿Y qué es LASTPASS?
LastPass es un programa gratuito de gestión de contraseñas desarrollado por LastPass. Está disponible como un plugin para Internet Explorer, Mozilla Firefox, Google Chrome y Safari. También se puede usar en otros navegadores. Todas las contraseñas en LastPass están protegidos por una contraseña maestra. Además de recordar contraseñas, LastPass permite crear (generar) contraseñas de cero. También, LastPass tiene la capacidad de completar formularios automáticamente.
Concretamente, LastPass es un gestor de contraseñas que hace la navegación web más fácil y segura. Y dónde coincido en un 100% con el slogan de LastPass: ¡La última contraseña que tendrá que recordar! Yo puedo dar fe de ello, al igual que mi amigo Pablo Esperón (que sostiene que de todos los tips que le pasé en los últimos años, los que más le sirvieron fueron la recomendación de uso de Delicious y LastPass).
Y ¿cómo puedo empezar a usar LastPass?
Muy sencillo. Ingresando a https://lastpass.com/index.php accedo a la página en la cual deberé registrarme por primera vez. Una vez ahí dentro, clickeo en “Acceder a LastPass” (esquina superior derecha) y me aparecerá la siguiente pantalla:
Aquí si es donde realmente debo “esmerarme”. El correo que ponga, será el que se usará de ahora en más para todos los ingresos a LastPass (así que consideremos muy seriamente que correo poner, si el personal o el laboral -sugiero el personal-). Y en relación a la contraseña (o password) esta sí debe ser “la contraseña”, ya que se convertirá en la “Contraseña Maestra”. Por ende, recomiendo ponerle mucha creatividad y energía en la creación de la misma, que sea muy “fuerte” (es decir, que sea difícil de adivinar y predecir) y que además combine elementos diferentes (letras, números, símbolos y caracteres especiales, además de ser larga). Esta será la única contraseña que deberás recordar de ahora en más (y por el resto de tu vida) para que LastPass haga posteriormente el “trabajo sucio” (recordar el resto de todas las contraseñas). A fuerza de sonar repetitivo, quiero ser muy claro: Una vez que uses LastPass, sólo deberás recordar el mail y el password que completaste en el cuadro de arriba. Sólo y nada más que eso. ¡¡¡Ninguna otra contraseña más!!!
Luego, lo que debemos hacer, es bajar el plugin (“add on” o “extensión”) de LastPass según nuestro navegador de Internet. Para eso, en la pantalla inicial, haremos click en Download LastPass (recuadro amarillo).
Se abrirá una completa lista de opciones, seleccionamos la que corresponde al navegador que estemos utilizando (recomiendo Firefox, pero LastPass funciona en casi todos) e instalamos. Una vez realizado esto, un ícono de LastPass aparecerá en la esquina superior derecha de nuestro navegador. Esto significa que el plugin (add on, extensión) de LastPass se instaló correctamente.
Si el ícono está en color gris, significa que estamos desconectados (log off) de LastPass. En cambio, si está en color rojo, estamos conectados (logeados). Entonces, a logearse (poner el ícono en rojo) y ya estamos listos para usar (y disfrutar) LastPass.
A continuación podrán ver un video cortito en el que se explica muy fácilmente el ABC de LastPass (está solamente disponible en Inglés, pero se entiende igual):
Y también quiero mostrarles un video en el que se explica claramente cómo generar passwords/contraseñas seguras automáticamente con LastPass:
En el site de LastPass, podrán encontrar muchísimos videos tutoriales de este tipo. Recomiendo tomarse unos minutos y verlos todos.
Y a modo de resumen, 10 razones para usar LastPass:
Conclusión: es cada vez más frecuente escuchar a la gente quejándose por la complejidad del tema de las contraseñas o passwords. No administrar bien este asunto, es sumamente peligroso (además de incómodo y poco práctico). Sin embargo, hay gente especializada que se ocupó del tema y creo una solución como la de LastPass. Mi fuerte recomendación es que la uses, debido a todas sus ventajas (entre las que se encuentra la de ser gratis). Si no lo hacés, ya depende de vos (pero no digas que no te avisé…).
Y por último, la pregunta obligada: Vos, ¿ya estás utilizando LastPass?
Cuando era chico, mis papás me decían que tuviera mucho cuidado con “el hombre de la bolsa”, una especie de “señor” (o vagabundo) que iba por las calles y metía a los chicos en una gran bolsa y se los llevaba para siempre, alejándolos de sus familias. Recordemos que en esa época no había Internet, por ende este personaje funcionaba de maravillas para el propósito que tenía, y que era simplemente advertir a los chicos que debíamos tener mucho cuidado con quien tratábamos y hablábamos. Diferentes versiones del “hombre de la bolsa” eran: tener cuidado si alguien te regalaba un “caramelito”, te ofrecía “acercarte a tu casa o colegio en auto” o simplemente que un desconocido quisiera hablar con vos.
Pero el “hombre de la bolsa” no sólo existe en el mundo “real”, sino también en el mundo “virtual” u online. Hay mucha gente “mala” navegando por Internet que puede dañarnos o perjudicarnos de varias maneras. Y de ahí el título de este TIP, en el que digo algo que todos supuestamente sabemos pero en la realidad cumplimos muy poco. Y para eso, antes debemos reflexionar sobre ¿cuáles son las “prevenciones” que debemos tomar a la hora de navegar por Internet?
En realidad, son varias y es muy difícil nombrarlas a todas. Sin embargo, un excelente comienzo podría ser ver algunos videos muy breves que nos pondrán directamente en situación:
De todos estos videos, podemos sacar muchas conclusiones. Pero especialmente, se puede extraer el TIP más importante: Todo (absolutamente todo) lo que publicas en Internet, queda para SIEMPRE en Internet (por más que luego lo borres de donde lo hayas publicado). No hay vuelta atrás. Existen desde razones técnicas que explican esto (como la indexación de buscadores que generan copias de todo lo que circula por Internet) hasta prácticas de sentido común. Por ejemplo, si yo posteara (publicara) una foto mía “jugada” en un perfil de una red social al que tan solo pueden acceder 3 amigos íntimos míos (y sólo 3, y muy íntimos) porque quiero que ellos la vean asumiendo que nadie más la verá porque mi red social está limitada a esos 3 amigos solamente, no estoy tomando en consideración que uno de ellos (queriendo o sin querer) podría “re-enviar” la foto a sus amigos y a partir de ese momento, la foto irá “boyando por el ciberespacio” de un modo al que nunca más podré controlar. A pesar de que luego me arrepienta de la foto que publiqué en mi perfil y la borre del mismo, dicha foto ya estará circulando por Internet para siempre. De ahí, la lección número uno y que es: NUNCA, pero nunca, publiques algo (foto, texto, video) del cual luego te puedas arrepentir. Y la prueba “ácida” para verificar este criterio es pensar, al momento de publicar algo, que eso que estás publicando será visto (potencialmente) por tu familia, amigos, empleadores, compañeros de estudio y lugares en los que habitualmente te movés, más lugares en los que en el futuro quieras moverte, y que dicha publicación no te genere ningún conflicto. De ser así, adelante. De no serlo, ni se te ocurra publicarlo.
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